Tormenta

Desde hace unas semanas en la costa de Punta Bonita el mar ha estado devolviendo peces, mariscos y desechos en cantidades que van en aumento. Las carcasas se amontonan sobre las piedras, el cielo se nubla de tantas gaviotas en busca de comida y hasta las golondrinas han venido. La ensenada tiene un olor acre y los habituales vientos vespertinos se debilitan o desaparecen complicando así la navegación. Por las mañanas se ven unas manchas aceitosas sobre el agua y brotes de espuma negra aparecen por aquí y por allá.

Llueve. La borrasca se extiende hasta donde llega la vista y el aguacero es tan recio que el mar parece un campo de espinas. Nubes bajas flotan sobre el agua derramando su contenido que cae desesperado en busca de la sal. Apenas se divisan unos botes que quedaron amarrados a los postes, los barcos no se ven ni el horizonte ni nada. El agua en la playa es tibia y la superficie de las olas se tiñe de unas luces ambarinas.

El campamento revolucionario parece un perro mojado aferrándose al suelo en busca de protección contra el diluvio. Hileras de humo ascienden indecisas buscando su camino hacia las nubes que no dan tregua por nada. La lluvia se prolonga por tres días con sus noches y todos tienen el piso mojado. Las camas, los muebles, los papeles y los zapatos están empapados y cubiertos de arcilla, la gente ha tenido que usar pilas de madera o cajas para salvar lo que han podido, para encaramarse por sobre el suelo mojado, para montar camas como sea, para librarse de los ríos de agua sucia que fluyen por doquier cavando surcos en el suelo. 

João está sentado junto al fuego. Se encuentra borracho y tiene los pies sumidos en el agua que escurre hacia dentro de su tienda de campaña. Sus piernas velludas cubiertas de venas se ven rojizas. La lumbre de la estufa proyecta una luz sobre ellas y sobre su rostro, que se distingue a media luz. La cuenca de su ojo vacío parece una caverna y esto junto con su barba desordenada y roñosa le dan un aspecto macabro. Su poltrón está húmedo y sobre él está Celina, que viste paños menores y yace ovillada sobre sí misma buscando protegerse del frío. El temporal ha tomado a todo el mundo por sorpresa y ha paralizado la actividad en el enclave rebelde. Cada uno busca refugiarse como puede de las bajas temperaturas y del aluvión de sedimentos y basura que se ha venido sobre el emplazamiento.

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cdittmann

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Christian Dittmann es diseñador gráfico, músico y escritor nacido en Santiago de Chile y residente en Berlín desde el 2013. Autor de novelas, poemas, ficción y anticipación.

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