El galeón ancló en Punta Bonita. Estuvo a punto de hundirse mientras maniobraba en las últimas para recalar y los hombres tuvieron que apretarse en el único bote disponible. Celina estaba en la playa esperándolos. Tragó saliva al notar la nave haciendo agua por todos lados y el amargor empeoró al ver la lancha ametrallada, la sangre en los uniformes, las expresiones de dolor y el hecho de que no todos habían vuelto. A João lo depositaron como un saco de papas en la orilla. Quedó medio hundido en el agua y Celina lo tuvo que trasladar hasta lo seco. Los soldados ignoraron las preguntas de la mujer y se fueron a buscar alcohol. Celina quedó a solas con João en la playa y lo arrastró ella misma hacia su tienda porque nadie quiso ayudarla. Las marcas quedaron en la arena como un sucio testigo del fracaso del coronel. El navío se fue a fondo aquella misma tarde. Quedó tumbado sobre un costado encima de un banco de arena y se llenó de gaviotas.
Celina curó las heridas del militar. Lo lavó con cuidado, le cortó la barba y las uñas y mandó a tirar las botas y la ropa interior. João se dejó hacer, no soltó palabra alguna y cayó dormido sobre su poltrón. Se despertó al alba y al abrir los ojos vio a Celina parada en la entrada del toldo. Tenía los brazos cruzados y expresión de reproche. Fuimos derrotados. Se nos acabaron las municiones y nos encontramos con una resistencia formidable. Eso dijo João antes de que le preguntasen nada mientras revolvía entre sus pertenencias en busca de algo para cubrirse las bolas. Celina no se conformó con la explicación y se hizo repetir una y otra vez la humillante historia hasta que entendió que un misterioso ciudadano había organizado la resistencia y había tomado el mando para repeler la acción militar. Quién es ese tipo, de dónde ha salido, quiso saber ella. Es el patrón del castillo, un noble venido de lejos que cuenta con una milicia formidable, él es nuestro enemigo número uno en este momento, me entiendes? Así fue la respuesta de João, que no quería hablar más sobre el asunto y se hizo traer vino a aquellas horas de la mañana aunque no había probado bocado desde ayer.