Se ha visto una tendencia, es una cosa, hoy en día, muy común, el ver que textos de libros y relatos, de escritores ascendentes, de autores emergentes, tienen la manía del uso de la coma, de manera consciente o inconsciente, indiscriminadamente. Esto, sin embargo, salta a la vista, y creo que hay que decirlo, aunque suene a nimiedad, pero se trata de un problema. Un problema que, aunque a alguien le parezca irrelevante, es, a mis ojos, una verdadera plaga.
La coma interrumpiendo el sentido del discurso con un inciso aclaratorio o incidental, sobre todo si este es largo o de escasa relación con lo anterior o posterior. La coma para intercalar algún dato o precisión. La coma para encerrar aclaraciones o acotaciones que interrumpen el hilo del relato. La coma cuando se reúnen dos o más sustantivos sin conjunción. La coma separando proposiciones adjetivas explicativas.
Por qué hacen esto? A mí me parece francamente una cuestión de pereza, un asunto que se puede solucionar al vuelo estudiando las frases, reformulando los párrafos, poniendo un poco más de cuidado en el oficio. La escritura según mi criterio aparte de ser sólida en el fondo debe serlo también en la forma. Hoy en día los escritores contamos con una plétora de herramientas que habrían sido la envidia de nuestros antepasados. Tenemos máquinas que facilitan la tarea de edición y búsqueda, existen funciones que nos permiten identificar y comparar, podemos hacer uso del procesador de texto para que lea en voz alta usando una voz sintética —oír lo escrito es la mejor manera de detectar vicios—, cualquiera puede acceder a impresoras y papel para hacer copias que se pueden leer, releer, subrayar, garabatear y comentar, etc. En resumen, hay de todo para ayudar a resolver los problemas que se desean resolver. Para resolver los problemas que se reconocen cuando hay voluntad de enfrentarlos.
Para mí las frases largas son perfectamente viables porque no me dan miedo ni tengo problemas de autoestima ni cosas similares. Más bien yo soy un fanático del punto seguido. Eso es para mí algo que cierra bien, algo que ayuda a darle velocidad al relato. Tensión. Dinámica. El texto —mi texto— tiene la misión de fluir como la arena que se arranca entre los dedos y por lo mismo siempre estaré en la búsqueda de suprimir comas donde sea adecuado e incluso donde no. Darle al lector el carro de un tren para que se suba en él y llegue lo más lejos posible de una sola sentada sin andar poniéndole piedras en el camino cada tres pasos. Poner al lector por delante. Esta es una forma de hacer las cosas, mi forma de hacerlas. Es que veo las comas sembradas allí como espinas entre el prado y siento misericordia. Cosas de escritores.