Tomarse un descanso

Tomarse un descanso

Hace una semana o más que no escribo nada. Estoy leyendo libros nuevos que me provocan cosas e intentando leer otros que simplemente no me atrapan. En el último caso se trata de una lucha por pasar páginas para llegar hasta el final y poder decir que los he leído, para saber opinar con propiedad y consignar que la obra es un fiasco aunque se trate de un libro salido hace poco que cuenta incluso con excelentes críticas. 

Al respecto de esto he notado que existe una marea creciente de libros absolutamente desechables que inundan las páginas de artículos y blogs. La última entrega imperdible de Fulanito, la nueva obra maestra de Menganita. Con unos temas despreciables, con unos personajes antisépticos de pobre construcción que no provocan nada más que tedio. La única explicación que hallo para este fenómeno es la existencia de una legión de malos lectores que ensalzan semejantes obras, o un entramado excelente de relaciones públicas por parte de editoriales y terceros en un intento por promocionar tales ladrillos.

Me estoy yendo por las ramas, porque mi tema de hoy es otro. Qué es eso de pasar una semana o más sin escribir siendo que mi credo es escribir todos los días o casi todos los días? Recientemente terminé de escribir mi último libro y sobre la marcha me lancé a la tarea de edición. El resultado de semejante maratón fue el segundo borrador de la novela, que me dejó conforme como para enviarla a mis lectores cero. Ya está, el pájaro ha volado. No queda más que esperar que llegue de vuelta con una rama de olivo, con un mensaje de esperanza, o en su defecto herido y desplumado. Es una tarea de esperar, que paciencia que requiere esto de la escritura.

No he escrito, porque no siento deseos de hacerlo por el momento, porque ha llegado la primavera con sus perfumes y sus tardes bonitas, porque el escribir es así, tiene de dulce y de agraz. No es que me encuentre bloqueado o con falta de ideas. No es un problema de inspiración sino que las baterías del escritor están débiles.

Yo soy un escritor porque escribo, no hay más ciencia que esa, y como he comentado anteriormente me tomo la tarea con seriedad. Esto quiere decir que cuando me largo a escribir lo hago aunque sienta incomodidad, aunque se trate de una contienda, aunque los demonios jalen de mis ropas para impedirme seguir adelante. Eso es lo que hacen los diablos, pero a aquellos hay que darles pelea. Ya encontraré el impulso, creo que dentro de poco llegará el momento tan grato de comenzar un nuevo libro, eso me tiene sin cuidado.

Por el momento disfrutaré de los días tibios y más largos, de los parques cubiertos de pétalos de flores, de las exposiciones y actividades que tiene esta ciudad para ofrecerme, de conversaciones de trasnoche y de la música. Hace bien tomarse una pausa, pero que sea breve, porque la vida es breve.

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cdittmann

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Christian Dittmann es diseñador gráfico, músico y escritor nacido en Santiago de Chile y residente en Berlín desde el 2013. Autor de novelas, poemas, ficción y anticipación.

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