Me doy vueltas sobre lo mismo. Ahí tienen un buen motivo. Un escritor es una persona que se da siempre vueltas sobre lo mismo, pero lo hace de una manera que resulta atractiva. Cada persona tiene un tema recurrente, una obsesión. A medida que la gente envejece esto se vuelve más patente y estoy seguro de que cada cual conoce a una persona con una obsesión. Cada ciudadano debería estar en la posición de poder identificar a ese pariente o a tal conocido que más o menos con cierta regularidad vuelve sobre un mismo tema dado. Con un mínimo de dedicación podemos agasajar a la persona susodicha y mediante un esfuerzo exiguo podemos hacer que comience a elaborar sobre lo mismo.
Lo planteo como ejercicio: La próxima vez que se crucen con el vecino que gusta de quejarse acerca de la mujer del piso de abajo que invariablemente a la misma hora de la madrugada se pone a follar hasta que termina botando las cosas, que el ruido es insoportable, que son unos desconsiderados, unos degenerados, etcétera. Apuesto lo que me pidan a que si ustedes se lo topan supongamos en el ascensor o en las escaleras, y le preguntan por ejemplo: Así que gritan muy fuerte? Quién de los dos es el que más se queja? Logras oír alguna palabra? Crees que usan estimulantes o juguetes? Tiene novio ella? Será siempre con el mismo? Realmente lo hacen en la mitad de la noche? Son así de desconsiderados? Apuesto lo que sea a que con un mínimo de esfuerzo pueden hacerse invitar a lo del vecino y lograr que la conversación se dé vueltas durante una hora entera sobre el mismo tema. Hay que tener algo de malicia.
O la compañera de trabajo que acaba de descubrir la masa madre para hacer pan. Pensemos en su caso: Ella tiene demasiado tiempo libre, está excitada ante su nueva afición, se siente especial y ha convertido este tema en algo personal y recurrente. Aquella maravilla que en el fondo no es ninguna maravilla sino un procedimiento milenario. Se pasa ella cada fin de semana ocupada con el método de fermentación usando harina agria. Apuesto que si ustedes van y le preguntan: Así que el pan queda más sabroso con este método? Y has horneado mucho pan con esta receta? Y aprendiste por tu propia cuenta? Y has estudiado a otra gente que lo haga así mismo? Y te juntas con alguien? Y la misma masa sirve para hacer pizza? Me podrías dar algunos consejos? Apuesto a que con esta actitud de poner las preguntas allí donde más duele es posible hacerse acreedor a una hora de corrido de exposición acerca del tema, suponiendo que es la pausa de almuerzo o que van camino a la salida hacia el final de la jornada. Pueden invitar ustedes el café. Hay que ser un poco comedido.
La compañera de trabajo está excitada, el vecino está cabreado. Siempre hay un motor para la recurrencia. Y a dónde quiero llegar después de esta elipse. Pues, a ningún lado. Me he dado vueltas sobre el viento. He estado tipeando durante los últimos veinte minutos sobre un tema que se sostiene menos que un copo de nieve sobre el agua. Ése es un poderoso motivo para escribir, podría hablarse de un motor: Porque no es necesario tener una historia, aunque sí deseable y deseado. Lo importante es combatir la ansiedad, lo interesante es hacerlo bien seguido. Nunca se sabe con qué nos vamos a encontrar mañana.